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El de cuando fui romántica durante tres días en Venecia

Y es que los que me conocéis ya sabéis que lo mío no es el romanticismo precisamente. Pero a mí no se me puede decir «A ver cuando vienes a verme», «En (inserte la ciudad de turno aquí) tienes tu casa», o «Estás invitada cuando quieras», porque me lo tomo muy en serio y al final lo cumplo. Si no que se lo digan a mi amiga Sonia que me tuvo que aguantar una semana en Dubai, o a mi Antonio que nos acogió en su casa de Mestre-Venecia un fin de semana largo.

Mestre es una localidad perteneciente a Venecia, situada frente a la isla. Es donde viven la mayoría de venecianos, ya que vivir en Venecia es un poco complicado. Sobre todo por la masificación turística, pero también por las barreras arquitectónicas de la propia ciudad y por la restricción al tráfico.

COMUNICACIONES DE LA CIUDAD

  • Desde el aeropuerto. El aeropuerto principal de Venecia es Marco Polo, muy cerca de la ciudad. No obstante, como ya sabréis, las aerolíneas de bajo coste vuelan a aeropuertos secundarios, que fue nuestro caso. Llegamos al aeropuerto (o cochera como diría Antonio) de Treviso, al norte de Mestre. Hay autobuses que conectan el aeropuerto con la ciudad por 10€ el trayecto. Si te alojas en Mestre, puedes solicitarle la parada o decirle tu hotel para que haga la parada lo más cerca posible.
  • Desde Mestre. Puedes llegar en bus o tren. Llegas a Piazzale Roma, que es el único punto al que llega el tráfico.
  • Desde/hacia otras ciudades. Los trenes llegan y salen desde la Estación de Santa Lucía, situada un poco más cercana al centro de la ciudad, y al otro lado del Gran Canal. Si tienes pensado visitar Verona en tren, deberás tomarlo aquí.
  • En la ciudad. Como ya he dicho, el tráfico rodado llega solo a la entrada de la ciudad. Para moverte por ella, puedes hacerte con un abono de transporte que podrás usar durante 24h. Podrás usarlo todas las veces que quieras, e incluye el viaje a Murano y Burano. 

QUÉ VER

  • Por supuesto, la Plaza y Basílica de San Marcos. Impresionante sobre todo cuando llegas desde una de las estrechas calles laterales, y apareces en la plaza, encontrándote la catedral de frente. La catedral es tan impresionante por fuera como por dentro, salta a la vista. Si hace un día soleado, se puede apreciar en el interior el color dorado de los mosaicos que recubren las paredes y techos. La entrada es gratuita, aunque hay ciertas partes que son de pago. Nosotras no esperamos mucha cola, pero en otros momentos que pasamos sí que había algo más. Ojo que está prohibido hacer fotos en el interior.

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Catedral de San Marcos.
  • Puente de Rialto. De entre los numerosos puentes que tiene la ciudad, me atrevería a decir que es el más famoso. Cruza el Gran Canal, y tiene dos hileras de tiendas que lo dividen en tres. Es bonito verlo desde abajo, y contemplar el Gran Canal desde arriba, pero ver el atardecer desde ahí es otro nivel.

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Atardecer desde el Puente de Rialto.
  • Burano. Aunque la isla famosa es Murano por sus conocidos cristales, la que realmente merece la pena visitar es Burano. Pasear por aquí es una explosión de colores, ya que sus características casas son cada una de un color. Es una isla pequeña, por lo que en una hora o dos como mucho se puede ver, ya depende de lo que te quieras entretener.  Se llega con un ferry que sale desde el embarcadero de Fondamenta Nuove y tarda unos 20 minutos por trayecto.

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Isla de Burano.
  • Piérdete. No te va a resultar difícil, ya que sus calles estrechas son lo más parecido a un laberinto, pero la ciudad bien merece un paseo sin rumbo. Puedes encontrar un rincón especial en cualquier momento, y al no haber tráfico es una ciudad de lo más agradable para pasear. Eso sí, no es para nada accesible. Ateneos a las consecuencias si vais con carritos de bebés, sillas de ruedas, etc., ya que hay escaleras casi cada dos pasos.
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Rincones para perderse en Venecia.

QUÉ HACER

  • Un paseo en góndola, POR SUPUESTO. Cuesta 80€ (da igual si eres un solo pasajero o cinco), y dura una media hora. Nosotros la cogimos justo al lado del Puente de Rialto para que nos llevara por el Gran Canal y luego nos llevara por otros más estrechos. Si vais solos o sois dos podéis compartirla y así compartir gastos. El precio es el mismo, la cojas donde la cojas, y sea el gondolero que sea. Y ni te esfuerces en regatear, porque no va a funcionar.

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La única mujer gondolera de Venecia.
  • Comerte un helado de SUSO. Ya puede ser enero y hacer un frío que se te congelen las pestañas, que tienes que probarlos. La heladería está en el mismo centro de la ciudad, aunque algo escondida y es bastante más pequeña de lo que puedes esperar, pero merece la pena. El mejor helado que he probado en mi vida. Así, sin exagerar.

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Helado de Suso.
  • Subir a la terraza de Fondaco dei Tedeschi. Yo por desgracia me lo perdí, porque no sabía que había que reservar. 🙁 Previa reserva en la web, podrás disfrutar de las impresionantes vistas panorámicas a la ciudad con el Gran Canal como protagonista. La visita dura 15 minutos y es totalmente gratuita, pero hay que reservar previamente, y normalmente con más de un día de antelación. El edificio se encuentra justo al lado del Puente de Rialto, y en las plantas inferiores hay un centro comercial de lujo (seguramente lo encontrarás repleto de excursiones de turistas chinos). 

Si con todo esto aún no os habéis enamorado, siento deciros que sois de piedra… Aún así, no es lo mismo verlo que vivirlo. Venecia es una ciudad única, y como tal, es una ciudad imprescindible.

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